Diferencias
Las cámaras fotográficas son parte orgánica
de su anatomía, un apéndice retráctil que se puede guardar en la mochila. Con
ella se inmortalizan momentos y se ridiculizan a las parejas cursis que vomitan
confeti; se memorizan las fuentes de agua estancada y a las iglesias más lúgubres.
Unas ríen y gritan y saltan ondeando su
pelo brillante. Son profundamente ingenuas. Desbordan energía y amabilidad,
pero pisan ñunflas de perro. Se empantanan la medula con barro ancestral y
abrazan a los frailejones como a sus novios. No le temen a la comida ni al
impermeabilizante que se pega en la piel.
Otras, en cambio, sollozan y gimen sin
mover un solo pelo multicolor de su cabeza. Son profundamente maliciosas. Su
aura es fría, aunque también pisan las ñunflas. No se embarran, prefieren leer
sobre empantanados que empantanarse. Y son más importantes sus novios que los
frailejones. Cuidan su comida, pero sobre todas las cosas, cuidan su piel.
Luz o humedad. La una o la otra. Ambas,
nunca más.
He llegado hasta el fin
con los brazos cansados
tantas veces te vi
simulando un olvido
y eso pasó
Me embriague hasta el vacío
con tu miel venenosa
fuiste mía
y el hastío
nos llevo al desengaño
y eso pasó
Fue
y fue
y fue
Suaves telas sobre el piso
una parte de la euforia
y lo más resbaladizo
es creernos sin memoria
y eso pasó
Fue
y fue
y fue
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