Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

Epílogo, o el arte de no saber decir adiós (III)

4. Cuando estoy intranquilo suelo pensar en todas las cosas que me gustaría decir, pienso en todas las cosas que hice, en las que hago y en las que he hecho y que seguramente haría de manera diferente de tener nuevamente la oportunidad. Y pienso incluso a pesar de mí mismo en que, de tener la posibilidad de elegir, elegiría no pensar. Pero me es inevitable pensar, y aun mas recordar, por desgracia. Aun no se ha inventado la pastilla para no soñar a pesar de nuestro interés compartido, el mío y el de Joaquín. Me sorprendo muchas veces a mí mismo pensando en tantos momentos que, puestos a evaluar, son el tipo de momentos que usualmente no son el mejor material para la construcción de memorias. En vez de recordar lo único, me suelo acordar de lo corriente. Me acuerdo de ir a comprar arepas, por ejemplo. Me acuerdo de esperar por eones, apenas equiparables con el nacimiento, vida y extinción de los dinosaurios, a que pasara un bus color zanahoria atómica. Me acuerdo de las gelatinas en vas

Entradas más recientes

Epílogo, o el arte de no saber decir adiós (II)

Epílogo, o el arte de no saber decir adiós (I)

Pendular

Anverso y reverso

Delirium Tremens

Mecánica de fluidos

Herida, endurecimiento epidérmico y posterior supuración I

Insumos para la descongestión del alma

El hombre sin sol en la piel

Reducción, o acto de reducir