Patas de araña

Andábamos llenos de sueños que guardabamos en la parte de adentro de los parpados, entre las pestañas, en los lagrimales. Eran una especie de brújula mecánica que nos otorgaban la ilusión de la estabilidad.

También teníamos promesas acumuladas entre las uñas, de cuando rascábamos desesperados la tierra de las raíces y las plantas de tus manos. Dije que podría. Pero no pude.

En el fondo del baúl donde acumulamos los recuerdos y las pastillas para dormir se suele juntar el polvo, las telarañas. Y no es que seamos sucios, es más simple que eso. A nosotros, a vos y a mí, nos gusta sentir las cosquillas de las patas de araña en el corazón.

Y a pesar del entrenamiento, no se puede estar preparado para ser abandonado. Porque no se puede calcular una vida, ni media vida, ni un día. Tanto es mucho.

El problema no es amar. El problema es que sea en exceso.







Comentarios