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Reducción, o acto de reducir

Me ahogué en medio de la temporalmente justificada intrascendencia de mi existencia.Había algo que era grande. O más que grande, era algo directamente gigante. Era enorme. Pero de repente un día fue pequeño.Ahora creo en la transmutación de los elementos. Creo en la alquimia, en el éter, en el eterno devenir. Un día se es, y ya al otro no. Cambiamos, cambiaré, cambió. Ser conscientes o no de los cambios no es siquiera la parte más complicada. Lo es sabernos impotentes ante el cambio, como lo sería a su vez sabernos condenados a no cambiar.Imbuidos en el flujo del tiempo, incluso nos parece que estamos en un estado de quietud. Si todo se mueve a la misma velocidad que nosotros mismos, entonces todo parece estático. Es la decisión consciente de percibir el cambio la que nos permite, en primer lugar, vislumbrar que a pesar de la ilusión óptica, nada es inmutable.Frente a la ventana más grande del cuarto más arrugado del corazón, es la memoria la que abre la posibilidad compararnos en dos…

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